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Gould. Prologo del libro “Desde Darwin”, algunos comentarios


En su libro “Desde Darwin” Stephen Jay Gould, escribe un prólogo en el que resume lo comúnmente aceptado en cuanto a los aportes del “genio” Darwin y la omnipotente selección natural. Más del relato ficticio harto conocido.

Aquí reproduzco parte del prólogo (entrecomillado y cursiva) con algunos comentarios míos.

“¿Por qué ha resultado Darwin tan difícil de asimilar? En el transcurso de una década convenció a todo el mundo pensante de que la evolución había sucedido, pero su propia teoría acerca de la selección natural jamás llegó a alcanzar gran popularidad en el transcurso de su vida. No prevaleció hasta los años 40, e incluso hoy en día, si bien forma el núcleo de nuestra teoría evolutiva, sigue siendo ampliamente malinterpretada, citada erróneamente y mal aplicada.”

Tengo varias respuestas a la pregunta inicial: Porque su libro no es científico, reúne experiencias con animales domésticos y las observaciones de otros naturalistas en un libro confuso, desordenado y repleto de falacias disfrazadas de argumentos científicos.  La teoría de caracteres adquiridos que describe su libro  es tomada de Lamarck y en numerosos párrafos recurre a explicaciones “lamarckianas” como única explicacion científica.

La “selección natural” era ya conocida en su época (ya descrita por el teólogo Paley, entre otros) y su re-version darwiniana era una fuerza todopoderosa actuando sobre los organismos.

El hecho de que todavía muchos cientificos no adoctrinados en el dogma rechacen la “teoría” por no ser científica demuestra que el darwinismo lejos de ser una teoria sólida y clara, es una vision del mundo cuestionable desde lo científico. Esta basado en preconceptos economicos trasladados a la naturaleza. Es un dogma sostenido con retorcidos recursos semánticos que eluden una real explicación científica. Acumula metáforas y terminología para complejizar esa simplicidad, inicial y fundamental, de la “supervivencia de los mas aptos o superiores”, simulando asi una profundidad que no tiene, así como tampoco tiene poder explicativo sobre los hechos de la naturaleza.

Se observa también en el párrafo citado que, ante la confusión de propios y extraños y como ocurre en infinidad de casos, el autor siente la necesidad  de intentar “hacerle decir a Darwin” lo que sea necesario para ajustar los hechos a una supuestamente robusta teoría. Es necesario mantener el mito del genio y, para ello, pese a la evidente torpeza del cura inglés, hay que decir que todo estaba ya escrito en sus obras y el problema es que “no fue entendido”.

Sigue Gould:

“El problema no puede obedecer a la complejidad de su estructura lógica, ya que la base de la selección natural es la simplicidad misma –dos hechos innegables y una conclusión ineluctable:

1 Los organismos varían, y estas variaciones son heredadas (al menos en parte) por su descendencia.

2 Los organismos producen más descendencia de la que puede concebiblemente sobrevivir.

3 Por término medio, la descendencia que varíe más intensamente en las direcciones favorecidas por el medio ambiente sobrevivirá y se propagará. Por lo tanto, las variaciones favorables se acumularán en las poblaciones por selección natural.”

No, la idea de selección natural no es compleja, es tautológica, y no debería tomarse en serio como teoría científica.

Vamos a los hechos innegables: el (1) es un hecho observado en la naturaleza, el (2) es un hecho asumido a partir de la falaz y nunca probada teoría de Malthus. ¿Las estrategias r y K (por mencionar otra faceta darwiniana, limitada a metazoos) no  producen mayor o menor descendencia, pero igualmente adaptados y “vivos”?

Vamos a la conclusión ineluctable: (3) Igualmente podria decirse, por el contrario, “que ante los cambios ambientales, la población reacciona modificando la expresión o regulación génica, que resulta en diferentes fenotipos más adecuados.” El potencial de las especies de reaccionar ante el cambio ambiental es un hecho comprobado. La historia evolutiva ha quedado “registrada” en el DNA y en los mecanismos epigenéticos.

Por otra parte, esa flexibilidad para sobrevivir (digamos, vivir) puede ser un argumento igualmente a favor de un fijismo, no de evolución: Las especies cuentan una gran flexibilidad para vivir como viven, y por lo tanto la especie es inmutable. Que mueran algunos individuos de la población, no significa que eso implique (con el tiempo) aparición de especies nuevas o salto de nivel organización. Pero como las especies varían (hecho comprobado: evolucionan), el origen, la implicancia y el mecanismo de la variación deben ser otros a los asumidos por la “mutacion puntual aleatoria + variabilidad de poblaciones + largos periodos de tiempo” ( a lo que sumarán metaforas y nuevas “selecciones” y presiones).

Las variaciones no necesariamente deben ser más intensas, podrían ser menos intensas pero más adecuadas. En ese caso, de nuevo, es una respuesta adecuada al medio ambiente. La adaptación no es solo la estructura o el fenotipo, sino que toda vida está adaptada porque puede readaptarse.

El error, de todas maneras, es pensar que una especie evoluciona o emerge SOLA, cuando la vida sobre el planeta es una red y por lo tanto toda evolución es co-evolucion (en términos darwinianos). Por lo tanto el supuesto (y no, conclusión ineluctable) de la existencia de una progenie que varía intensamente y se propaga más, es tan solo un relato ficticio. No conclusión científica. Todavia peor, debemos asumir que ese supuesto que “ocurriría” en una determinada especie, con el tiempo, mucho tiempo, definirá la aparición de una nueva especie. Esto es FE, no Ciencia.

Notese, para confundir más, la utilización (por supuesto) del termino “selección natural” en el punto (3). Porque si ya es cuestionable esa “lógica” darwiniana de por si, el mismo argumento falaz podría reescribirse prescindiendo de la ubicua selección. Igualmente quivocado, pero un poquito menos sucio, quedaría de la siguiente manera:

“3- Por término medio, la descendencia que varíe más intensamente en las direcciones favorecidas por el medio ambiente sobrevivirá y se propagará. Por lo tanto, las variaciones favorables se acumularán en las poblaciones.”

Que alguien me diga, en qué cambió el sentido (si es que lo tuvo) quitándo de la oración ese fantasma semántico.

Ya esto debería ser mas que suficiente para rechazar esta endeble “teoria”, pero Gould nos recuerda que, para peor , el darwinismo es muchos más. Sigue:

“Estas tres afirmaciones garantizan la actuación de la selección natural, pero no garantizan (por sí mismas) el papel fundamental que Darwin le asignó. La esencia de la teoría de Darwin yace en su convicción de que la selección natural es la fuerza creativa de la evolución -no simplemente el verdugo de los no adaptados. La selección natural construye también a los organismos adaptados; debe elaborar la adaptación en etapas, preservando generación tras generación la fracción favorable de un espectro de variaciones al azar. Si la selección natural es creativa, nuestra primera afirmación acerca de la variación debe verse complementada por dos condiciones adicionales.”

Si ustedes reemplazan selección natural en este párrafo por Dios, o la Providencia, no cambiará en nada el sentido. No quitará ni sacará valor científico. Cualquier palabra que se use, podemos asegurar que nada aquí es científico.

Sigue Gould:

“En primer lugar, la variación debe producirse al azar, o al menos no con una inclinación preferente hacia la adaptación -ya que si la adaptación viene ya orientada en la dirección correcta, la selección no interpreta papel creativo alguno, limitándose a eliminar a los desafortunados individuos que no varían del modo apropiado.”

Precisamente, la selección no solo no interpreta un papel creativo, no interpreta papel alguno! Porque los supuestos que “deben “ cumplirse, no se cumplen en la naturaleza solo porque el darwinismo caprichosamente exige que así sea.

No hay selección que crea o elimine, el organismo se adapta, los organismos interactúan, los organismos se fusionan, incrementan variabilidad, surgen nuevas estructuras en perpetua interacción con el ambiente.

Nuestra actual comprensión de las mutaciones genéticas sugiere que Darwin tenía razón al mantener que la variación no va dirigida en direcciones favorables. La evolución es una mezcla de azar y necesidad -azar al nivel de la variación, necesidad en el funcionamiento de la selección.”

La mayoría de las mutaciones son deletéreas. Las matemáticas han refutado que la sumatoria de mutaciones pueda resultar en la complejidad genómica, la idea de una evolución lineal es absurda.

Las integraciones virales y de elementos móviles, sin embargo, subyacen a la creación de nuevas estructuras, nuevos organismos. La simbiopoiesis es un  hecho generador de especies, por ende, de evolución. Y que los reordenamientos génicos, integraciones simbióticas o multiplicación genómica no tengan dirección favorable, no implica que no tengan dirección. Recordemos que los darwinistas analizan en términos económicos, es decir, que beneficioso, favorable, conveniente, siempre desde el punto de vista individualista, pueden ser palabras sin sentido real, puesto que la vida existe en red, y no sabe de conveniencias. Pero los que tanto hablan en contra de la teleología, no dejan nunca de utilizarla.

“En segundo lugar la variación debe ser pequeña en relación con la extensión del cambio evolutivo en la fundación de una nueva especie. Porque si las nuevas especies surgen de repente, entonces la selección no tiene más que eliminar a los anteriores inquilinos para hacer hueco para una mejora no elaborada por ella. Una vez más muestra comprensión de los mecanismos de la genética respalda el punto de vista de Darwin de que el meollo del cambio evolutivo son las pequeñas mutaciones”

Esto es totalmente falso. Las mutaciones no tienen incidencia prioritaria en la evolución. Los cambios organizacionales tienen relación con los mecanismos ya expuestos (simbiogenesis, integración viral, multiplicidad genómica). Las células eucariotas aparecieron por integración de bacterias preexistentes, la placenta de un mamífero es regulada por secuencias víricas que se integraron en algún momento del desarrollo (se adquirieron y se heredaron), el superorganismo insecto-wolbachia demuestra una integración de dos especies en una, la multiplicidad de los genes hox demuestra que en el numero de repeticiones o inserciones subyace a la regulación de una estructura u órgano. Estos son solo ejemplos de la complejidad que construye a las especies, la cual no puede reducirse a meras mutaciones pequeñas.

Así, la teoría aparentemente simple de Darwin no carece de sutiles complejidades y requerimientos adicionales. No obstante, y en mi opinión, el mayor obstáculo para su aceptación no se encuentra en la existencia de dificultad científica alguna, sino más bien en el radical contenido filosófico del mensaje de Darwin -en su desafío a toda una serie de actitudes occidentales muy enraizadas que no estamos todavía dispuestos a abandonar.”

La teoría es tan simple, que en realidad no es una teoría en absoluto. Decir que hay variación y sobreviven los que están adaptados, es tautológico. Por un lado, la causa de las variaciones están lejos de ser “mutaciones simples” y, por otro, la explicación de cómo las variaciones tienen implicancia evolutiva, en las transformaciones que revela el registro fósil, en la aparición de las células nucleadas o en  la aparición de los metazoos, por ejemplo, es lo que una teoría evolutiva debería explicar. Especular que la variedad dentro de poblaciones sumado al tiempo es la causa, no es prueba de nada.

Los “requerimientos adicionales” de los que habla Gould son en realidad, el requerimiento de una verdadera teoría científica. Porque el darwinismo es un dogma que intenta explicar todo mediante la vacía expresión selección natural.

Por supuesto que Darwin no ha dejado ningún contenido filosófico, lo que sí deja claro su teoría malthusiana es que existen razas superiores (como lo dice el mismísimo título de su obra más conocida, hecho que Gould ni siquiera menciona, curiosamente) y su proyeccion  del pensamiento socioeconómico imperial a la naturaleza. Este es el aporte central del libro de Darwin. Y son, precisamente estas cuestiones, las que el arrogante mundo occidental ingles, no esta dispuesto a abandonar.

“Darwin argumenta que la evolución carece de propósito. Cada individuo lucha por incrementar la representación de sus genes en las generaciones futuras, y eso es todo.”

Muy claro el darwinismo: La evolución no tiene ningún propósito, excepto el propósito de los que evolucionan, el de luchar e incrementar la representación de sus genes.

“Si el mundo exhibe orden y armonía, no es más que un resultado incidental de la persecución por parte de cada individuo de su propio beneficio -la teoría económica de Adam Smith trasplantada a la naturaleza.”

¿No sería más científico observar la naturaleza y tratar de explicarla científicamente, antes de trasladar preconceptos económicos y, de esa manera, sobre simplificar la enorme complejidad de la vida al egoísmo capitalista? Así de científicos son estos tipos.

Pero esto es el darwinismo, un dogma. Una religión. La transferencia de la ideas socio económicas a la naturaleza. La utilización de una tautología y una idea simplista, antropocéntrica y reduccionista para observar la abrumadora complejidad natural. La evolución es un hecho ligado a la vida. Nada tiene que ver el darwinismo con ambas.

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