El ser humano no apareció aislado sobre la Tierra para encontrarse con otros microorganismos vivientes que lo precedieron, sino que fue evolucionando en conjunto con ellos, es decir, en simbiosis. Los cambios sociales que se sucedieron influyeron de forma positiva elevando la esperanza de vida, pero tuvieron un costado negativo al predisponerlo a adquirir una serie de enfermedades asociadas con la pérdida del microbioma.

“Conocer la dieta de los Hadza es interesante para relacionarla a un microbioma ancestral saludable, ya que éstos presentan menos estrés inmunológico y menos inflamación crónica”, explica Emiliano Salvucci, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos de Córdoba (Icytac), “En el camino de las etapas evolutivas del microbioma, se perdieron especies que definían un equilibrio. Al romperse esta armonía, se generó una mayor propensión a sufrir alergias, enfermedades inflamatorias como Crohn y colitis ulcerosa, colon irritable, diabetes, obesidad, enfermedades autoinmunes y trastornos del desarrollo”, destaca Salvucci.

Nota completa en Diario La Voz.

 

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