Darwin tiene razón cuando le copia a Lamarck


En una carta de Darwin a Nature en 1880 , escribe:

“Lamento ver que Sir Wyville Thomson no entiende el principio de la selección natural… Si lo hubiera hecho no habría escrito el siguiente párrafo en la Introducción al Voyage of the Challenger: “El carácter de la fauna abisal se niega a dar su apoyo último a la teoría que refiere que la evolución de las especies se debe a la extrema variación guiada solo por la selección natural.” Éste es un nivel de crítica que no resulta difícil encontrar en los teólogos y místicos cuando escriben sobre temas científicos, pero es algo nuevo viniendo de un naturalista… ¿Puede Sir Wyville Thomson nombrar a alguien que haya dicho que la evolución de las especies depende sólo de la selección natural? En lo que a mí respecta, creo que nadie ha formulado tantas observaciones sobre los efectos del uso y desuso de partes como yo en my “Variations of Animals and Plants under Domestication”; y tales observaciones fueron hechas con ese objetivo particular en mente. También he aportado una cantidad considerable de hechos que muestran la acción directa de las condiciones externas sobre los organismos.”

Entonces, el uso y desuso de órganos o estructuras, que podemos seguir sosteniendo actualmente basándonos en evidencias, era ya considerado un mecanismo evolutivo central. Y lo sabemos: fue enunciado por Lamarck 50 años antes que Darwin. Los mecanismos moleculares que subyacen a estos porcesos los estamos conociendo. El milieu de Lamarck se vuelve central , dado que la complejidad de la vida debe entenderse en la dialéctica con ese ambiente en permanente fusión al organismo (no el organismo enfrentando a un ambiente externo).

Resta entonces concederle a Darwin que copió la idea de seleccion natural a Edward Blyth, Wallace, y una decena de naturalistas. Por otra parte, el mismo Darwin le resta importancia a esta supuesta omnipotente selección, la cual no escapa de ser una tautología que no aporta conocimiento alguno.

Entonces, verdaderamente, queda poco de Darwin del relato dogmático, un aristócrata inglés que reunió muchas observaciones propias y ajenas y que fue algo olvidadizo para reconocer a sus fuentes. La historia le dio un lugar de privilegio. A otros naturalistas como Lamarck, Tremaux y tantos otros, se les privó del reconocimiento que merecen no sin antes tomar prestado todo el conocimiento que aportaron, el verdaderamente científico.

 

 

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Darwin, el gran charlatán


Muchas personas alrededor del mundo prefieren creer en dioses. La humanidad ha creado dioses, y ciertos hombres han hecho creer a los demas, que podian interpretar esos dioses y estaban enterados de sus opiniones y deseos. Desde niños se los adoctrina para no pensar de otra manera. Se impregna la mente de dogmas que se conviertes en ideas casi innatas. Se les anula el razonamiento y ante las evidencias del mundo eligen el autoengaño. Deben seguir creyendo.

El darwinismo, se concibió a partir del libro “sagrado” de Darwin. Un compendio de observaciones ajenas y el trabajo de los granjeros seleccionando animales domésticos, sumado a las teorias economicas y los prejuicios victorianos. Sazonado todo con las teorias de Lamarck y otros. Hasta hoy en dia, los niños son adoctrinados para no ver otra cosa que las ideas mezquinas, simplistas y erroneas del viejo charlatán Darwin. Y la universidad completa a biólogos sin capacidad de pensar fuera del dogma. No todos, afortunadamente, Como no todos los niños adoctrinados en dogmas, son adultos irracionales.

“Una de las lecciones más tristes de la historia es que, si se está sometido a un engaño demasiado tiempo, se tiende a rechazar cualquier prueba de que es un engaño. Encontrar la verdad deja de interesarnos. El engaño nos ha engullido. Simplemente se hace demasiado difícil reconocer, incluso ante nosotros mismos, que hemos caido en el engaño. En cuanto se da poder a un charlatan sobre uno mismo, casi nunca se puede recuperar.” Carl Sagan.

Epigenética y herencia de caracteres adquiridos


Conrad Hal Waddington (1905–1975), fue el primero en utilizar la palabra epigenética para definir la interacción de los genes con el medio ambiente que lleva a la generación de determinado fenotipo. Waddington también fundamentaba la existencia de la herencia de caracteres adquiridos y parece que a pesar de la enorme campaña de desinformación y denostación de la biología “oficial”, evidentemente tenía razón. Al igual que Lamarck.

Los organismos son capaces de adaptarse al ambiente durante su vida o, mejor dicho, todo organismo vivo  existe porque su estructura y todo su metabolismo, están adaptados. Existe cierta flexibilidad que le permite al organismo adecuarse a la variabilidad del ambiente.  Las respuestas involucradas en este hecho están dirigidas por el genoma, aunque también hay procesos epigenéticos que participan en la regulación del sistema. Ejemplos típicos son la reacción de la piel a la exposición solar, el aumento de masa muscular y la disminución de las grasas con el ejercicio o el aumento de glóbulos rojos al viajar a regiones con menor proporción de oxígeno en el aire.

Hasta hace poco se pensaba que las variantes alélicas eran la única fuente de variabilidad dentro de una población, es decir los genes “mendelianos”. Claro que esta idea queda totalmente equivocada y obsoleta al conocer la complejidad del genoma. Pese a que casi la totalidad de los genomas son trascritos, pocos son traducidos a proteínas. Se pone de manifiesto así que gran parte (si no la mayoría) de las diferencias entre individuos no responden a diferencias alélicas de algunos genes sino al número variable de repeticiones, inversiones y deleciones que presentan de éstos, principalmente relacionados con la respuesta al ambiente (Heredia Doval, 2005).

Los cambios epigenéticos se basan en una amplia variedad de mecanismos que reducen, activan o inactivan genes y redes de regulación. Esto resulta de metilación de residuos citosina en el DNA, remodelado de la estructura de la cromatina y regulación mediada por moléculas de RNA. Los diferentes procesos interactúan dando como resultado un determinado comportamiento metabólico o fenotípico que surgió dependiendo cada caso particular,  como respuesta a un determinado cambio o estimulo ambiental. Estos eventos inducidos que generan algún fenotipo o carácter pueden heredarse a las generaciones futuras (Bossdorf y col., 2008).

Molinier (2006) demostró que la planta Arabidopsis (una planta modelo del estudio genético) tratada con radiación de onda corta incrementa la recombinación homóloga somática de un gen reportero transgénico. Estos niveles persistieron en las generaciones subsiguientes no tratadas.  Los autores concluyeron que factores del ambiente pueden incrementar la flexibilidad genética, la cual se mantiene a través de las generaciones (Liu, 2007).

Susan Lindquist trabajó en el prion sup35 de levadura. Determinó que esta proteína actúa como llave de cambio, de manera que cuando inciden ciertos factores ambientales sup35 cambia a estado de prion en que la fidelidad en el proceso de traducción decrece y los ribosomas traducen codones que teóricamente no tienen sentido, lo que activa la expresión de genes supuestamentes inexistentes, o también llamados, silenciosos.   La variedad génica deriva en un fenotipo diferente.  El estado de prion es heredado a la generación siguiente donde autoreplica (Shorter & Lindquist, 2006). En un trabajo anterior, Yury Chernoff (2001) postuló que los priones pueden considerarse un mecanismo de herencia de caracteres adquiridos.  Peter Maury (2006) también propuso un mecanismo en el cual los priones guardan y trasmiten información adquirida en las conformaciones hoja β de ciertas proteínas.  Se trata entonces de una memoria citoplasmática molecular transmitida la s generaciones siguientes (Liu, 2007).

En ratas, la exposición a glucocorticoides o a una dieta baja en proteína provoca alteraciones en la expresión de enzimas hepáticas, elevada tensión sanguínea y disfunción del endotelio en la F1 (primera generación). Estos cambios pueden transmitirse a la segunda generación sin necesidad de que haya más alteración ambiental a lo largo de la vida de los miembros de la F1.

Datos limitados de la clínica están de acuerdo con estas observaciones experimentales. En un reciente trabajo (Gluckman y col., 200) los autores hacen una revisión acerca de cómo acontecimientos tempranos de la vida pueden intervenir en la susceptibilidad a enfermedades crónicas, y también hacen énfasis en el concepto de plasticidad ambiental y mencionan algunos ejemplos en los que las influencias ambientales tienen efectos heredables (es decir, ejemplos de lamarckismo, porque el lamarckismo postula que el ambiente tiene efectos heredables, no solo los cambios que tienen lugar a nivel de secuencia del DNA; Lamarck, por supuesto, no conocía al DNA). A este respecto los autores citan el artículo de Kaati (2002) en el que estudios epidemiológicos muestran una relación entre la nutrición de los abuelos y el riesgo de diabetes en los nietos (F2). Aunque el mecanismo de herencia no está claro, parece que pueden intervenir la desaparición de marcas epigenéticas como la metilación del DNA y la modificación de histonas y también cambios en las poblaciones de microRNA.

En Drosophila melanogaster, la  mosca de la fruta, la reducción de proteías de shock térmico HSP90 (en respuesta a ambiente) causa fenotipos estables heredables. Experimentos que alteraban el DNA mediante metilación demostraron efectos heredables hasta 4 generaciones.

La actividad transcripcional, por medio de acciones epigenéticas, varía de célula a célula en un determinado organismo, la “decisión” final es probabilistica y depende del ambiente. En ratones, toxinas medioambientales y suplementos dietarios inducen cambios en DNA que son heredables. Ratones con el mismo genotipo (genoma) no expresan los genes de la misma manera. Un ejemplo es el carácter del color del pelaje. La variedad Avy es la dominante, causada por una inserción de un retrotransposon en la región (nada de mutaciones al azar). Como resultado se produce la transcripción del gen que resulta en la variedad del animal de color amarillo. Cuando este promotor es silenciado, se produce la variedad  agutí. Algunos ratones son moteados, es decir con manchas de ambos colores que resultan de un silenciameinto epigenético. Actualmente se sabe que lo que determina la expresión o no del gen correspondiente es un efecto ambiental. Cambios en la dieta  durante la preñez genera cambios en las proporciones de ratones amarillos. Esta herencia es el resultado de un paso incompleto de marcas epigenéticas al pasar a la línea germinal (Morgan y Whitelaw, 2008).

En humanos, el síndrome de Prader–Willi que se caracteriza por disminución de la capacidad mental y obesidad.  Está asociado tanto a mutaciones en el cromosoma 15 y a epimetilación aberrante (Buiting et al. 2003). En este caso sucede una falla en la desactivación del silenciameinto que pasa a través de la línea germinal masculina.

Muchos criadores de plantas, incluyendo a Luther Burbank (1849–1926) e Ivan Michurin (1855–1935), crearon plantas con caracteriticas heredables  que fueron adquiridas del tejido de ambas plantas originales. Ademas, hay cerca de 500 publicaciones de estos tipos de experimentos de hibridizacion sobre todo publicadas en Rusia. Las actividades científicas de Rusia, además de no tener divulgación en occidente, fueron denostadas severamente por la comunidad darwiniana la que en su mayoría ignora completamente los fundamentos y la veracidad de los mismos.  Sin embargo, diversos científicos han repetido (tarde, pero mejor que nunca) los experimentos y han arribado a los mismos resultados: se pueden crear variantes cuyos caracteres adquiridos persisten a través de las generaciones (Liu, 2007).

La herencia de caracteres adquiridos es un postulado que pertenece a Lamarck y establece que un estimulo ambiental genera nuevas necesidades para un organismo que responde modificando su estructura. Los postulados de Lamarck distan mucho de ser los simplistas argumentos que el darwinismo y la historia oficial se encargó de denostar. Darwin tomó de Lamarck esta idea y muchas veces sin citarlo utilizó los ejemplos descritos por él. Además del uso  y desuso de los órganos (o estructuras), que desarrolló Lamarck en su libro, Darwin en muchos casos recurrió al fantasma de la selección natural para dar una supuesta explicación en la que el concepto no aporta nada nuevo, y la eliminación del mismo del párrafo, dada su incapacidad explicativa, no genera ninguna perdida de información ya que la selección natural como ya hemos visto no aporta ninguna información para  explicar la evolución.

Darwin llevó la idea de la herencia de caracteres adquiridos un poco más allá. Y postuló la teoría de la pangénesis: Minúsculas “gémulas” que son expulsadas por las células ante un cambio ambiental circulan por el cuerpo llevando la información necesaria para la  respuesta, incluidas las células germinales. Este, aunque olvidado, es es el único aporte rescatable de Darwin. Actualmente, se postula que vectores retrovirales endógenos capturarían RNA de las célualas somáticas transduciendo luego a las células germinales. Alli, el RNA sería transcrito a DNA (retrotranscripción) y recombinaría con el DNA genómico  (Steele et al, 1998).

Steele comprobó que una parte de la descendencia de los individuos con los que trabajaba, nacían con capacidad de respuesta inmediata ante un antígeno que había sido inoculado a un parental con anterioridad. De hecho, la tolerancia a antígenos de otra cepa, que se puede conseguir al introducirlos durante los primeros días de vida del animal, se heredaba de forma incomprensible según la teoría de la barrera de Weissmann, según la cual la línea germinal y sómatica son totalmente independientes y, por lo tanto, es imposible la transmisión de caracteres adquiridos a la descendencia.

Steele propuso en la década de los 70 un modelo para explicar este “extraño” suceso: la transmisión de información referente a regiones variables concretas de los anticuerpos del sistema inmune a la descendencia. Estas regiones mutan rápidamente ante un estado infeccioso para conseguir una variedad de anticuerpos muy afín a los agentes infecciosos (a sus antígenos en verdad), de manera que cuando esto se consigue se fabrican estos anticuerpos en grandes cantidades. Así, cada vez que un individuo se enfrenta a un nuevo agente ha de realizar cientos de pruebas hasta producir (si la llega a producir) la variante de anticuerpo específica y poder combatir la infección. Con cada infección, el organismo retiene una cierta memoria de manera que si se encuentra de nuevo con el mismo antígeno es capaz de producir anticuerpos de forma inmediata.

Steele propuso su teoría, que llamó Somato germline loop, liderada por la actividad de partículas retrovíricas endógenas que serían capaces de transformar el RNA de los genes de los anticuerpos en manufacturación en los linfocitos B (línea sómatica) en DNA (mediante la enzima vírica transcriptasa inversa) y encapsular este material en una envoltura proteica  abandonar la célula y dirigirse a las gónadas (línea germinal). Finalmente las partículas víricas entrarían en las células sexuales pudiendo insertar la información que poseen en éstas confiriéndoles una pre-respuesta al antígeno. Este mecanismo, extraño pero coherente, es avalado por hechos como la alta presencia de retrovirus endógenos en los genomas (8% en nuestra especie), la posesión de transcriptasas inversas en virus y eucariotas (telomerasas), la creciente importancia de los elementos móviles en las hipótesis evolutivas y la similitud con los ciclos vitales de los retrovirus “libres” (Steele, 1998; Heredia Doval, 2005).

Con esto el autor planteó no sólo la posibilidad de herencia de caracteres en el caso del sistema inmune, sino que propuso varios ejemplos en los cuales, al igual que en el apartado anterior, la teoría neodarwinista no tenía sentido alguno: las callosidades de las patas de los avestruces, la modificación ósea de las articulaciones del tobillo en personas asiáticas y aborígenes australianos (adaptadas a su forma de sentarse) y por supuesto, la carencia de barrera de weissmann en los vegetales (Steele, 1998; Heredia, 2005).

La larga lista de ejemplos de mecanismos epigenéticos validan a este mecanismo como clave de la vida y, por ende,  del proceso evolutivo y dista mucho de ser procesos excepcionales. La epigenética y la transferencia horizontal de genes y la participación en ambos mecanismos de virus, retrovirus, y elementos genéticos móviles varios demuestran nuevamente la actualidad y vitalidad de las explicaciones lamarckianas en el proceso evolutivo. La herencia de caracteres adquiridos, denostada por el establishment, cobra fuerza y sustento a partir de los descubrimientos. 

 Bibliografía

Bossdorf O, Richards CL, Pigliucci M. (2008) Epigenetics for ecologists. Ecol Lett.; 11(2):106-15.

Buiting K, Gross S, Lich C, Gillessen-Kaesbach G, el-Maarri O, Horsthemke B. (2003) Epimutations in Prader-Willi and Angelman syndromes: a molecular study of 136 patients with an imprinting defect. Am J Hum Genet.;72(3):571-577.

Gluckman PD, Hanson MA, Cooper C, Thornburg KL. (2008). Effect of in utero and early-life conditions on adult health and disease. N Engl J Med. Jul 3;359(1):61-73.

Kaati G. , Bygren LO, Edvinssons S. (2002) Cardiovascular and diabetes mortality determined by nutrition during parents’ and grandparents’ slow growth period. Eur J Hum Genet, 10:682-8.

Heredia Doval, D. La antítesis neodarwinista y otros ensayos breves sobre evolución. Evolución y Ambiente. http://www.evolucionyambiente.org/evolucion/73-la-antitesis-neodarwinista-y-otros-ensayos-breves-sobre-evolucion.

Liu, Y (2007). Like father like son. A fresh review of the inheritance of acquired characteristics. EMBO Rep; 8(9): 798–803.

Molinier J, Ries G, Zipfel C, Hohn B (2006) Transgeneration memory of stress in plants. Nature 442: 1046–1049.

Morgan D.; Whitelaw E. (2008) The case for transgenerational epigenetic inheritance in humans. Daniel Mamm Genome 19:394–397.

Shorter J, Lindquist S (2005) Prions as adaptive conduits of memory and inheritance. Nat Rev Genet 6: 435–450.

Shorter J, Lindquist S, (2006). Destruction or potentiation of different prions catalyzed by similar Hsp104 remodeling activities. Mol Cell 23: 425-38.

Steele Edward J., Lindley Robyn A., Blanden Robert V. La firma de Lamarck: Cómo Retrogenes Cambian el Paradigma de Selección natural de Darwin. Sydney, 1998 – Allan & Unwin Pty Ltd. En: Fronteras de Ciencia.

El mito creacionista y el mito darwinista


El darwinismo se ha creado basado en la propuesta evolutiva de Darwin, que tiene como piedra angular al tautológico concepto de la selección natural. El concepto inicial de selección natural, definido desde Empedocles en el siglo V a.c. hasta Wallace en 1858, quien publico un artículo relacionado a la evolución de las especies anterior al libro de Darwin, era ya muy conocido y utilizado. La teología natural (Por ej. en la obra del  Reverendo William Paley) lo utilizaba como un concepto que servía para explicar las extinciones de algunas especies creadas por un ser creador. Pero se ha creado el mito de que Darwin tuvo la genialidad de aportar este concepto como explicación de la transformación de las especies. Reconocido por propios y ajenos, el libro de Darwin no habla del origen de las especies pero brindó una supuesta explicación científica a la idea de la existencia de razas superiores. Sin embargo, la selección natural no existe ni como mecanismo ni como  proceso, no es un mecanismo identificable ni cuantificable, solo es una estratagema semántica basada en una multiplicidad de acepciones, ninguna útil científicamente (puntos que estan bien justificados en el blog Biologia y pensamiento).

Para darle poder al mito, el darwinismo se ha inventado un enemigo a su nivel. El darwinismo creo al creacionismo. Incapaz de enfrentar una discusión científica y la realidad de que se trata de una gran falacia, el darwinismo y sus ideas acientíficas evitan la discusión científica imponiendo un cerrado dogma y discutiendo con la religión. Para ello  se relata que los creacionistas “pre-darwinistas” son aquellos naturalistas que influidos por las ideas religiosas de la época defendían el fijismo, es decir, que las especies habían sido creadas por un Creador y habían permanecido inmutables a lo largo de la historia de la tierra. Sobra decir que la ciencia biológica y evolutiva, si fuesen realmente científicas, no debería ocuparse de los mitos – sean estos aztecas, hindúes, cristianos, etc. – de la creación del mundo  y las especies. Mucho más terrible es que en nombre de la ciencia se eleve a nivel de teoría o de ciencia las más evidentes delirios, especulaciones y relatos ficticios para explicar el evidente e irrefutable proceso evolutivo. Por ello, actualmente, se sigue alimentando el relato del  “enemigo” creacionista. Porque esto es útil al statu quo y al inmovilismo de la biología evolutiva anclada en pseudo explicaciones medievales. Enemigo de la ciencia y de la biología, el evolucionismo darwinista impone que es imposible cuestionar el dogma. Mientras hablan de la “evolucion” de la ciencia evitan enfrentar la realidad de su incapacidad explicativa.

Mientras tanto, los darwinistas hablan por doquier de la selección natural definiéndola como mecanismo, proceso, teoría, ley, resultado, causa y consecuencia de la evolución, lo que denota su maleabilidad semántica y su inexistencia real, se la eleva como una explicación genial (y “científica”) frases como estas:

La selección natural busca diariamente, a cada instante, y en todo el mundo, las variaciones, mas ligeras, repele las que son nocivas, conserva y acumula las que son útiles, trabaja en silencio, insensiblemente por todas partes siempre, para mejorar todos los seres organizados relativamente a sus condiciones de existencia orgánicas e inorgánicas.  (Ch. Darwin, “El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”, 1859)

Esta mezcla de los conceptos de Empedocles y del relato bíblico que bien conocía Darwin – estudiante de Teología- domina la ciencia actual. En pleno siglo XXI, aunque los darwinistas, insistan hipócritamente en la flexibilidad de la ciencia y en la incorporación de los nuevos descubrimientos, nada sirve si se exige que la naturaleza y los hechos se enmarque en un relato mitico de la creación de las especies basada en la acientífica selección natural.

Solo han cambiado la palabra “dios” por “selección natural”. La selección natural ubicua y omnipotente, sin sustento científico que de una información certera, anda sobre la superficie terrestre. Al relato mítico darwinista, solo le falta decir que este fantasma ambulante seleccionador cada siete días descansa.

El ninguneado Trémaux


Mis apuntes sobre los ocultamientos, mentiras, tergiversaciones, contradicciones, hipotesis incomprobadas, razonamientos circulares, etc. que construyen el relato darwiniano ya conforman una buena pila de pruebas. Entre ellas, quero hoy rescatar la historia de este naturalista que ha sufrido tambien la proscripción de parte de los jerarcas de la doctrina dominante.

Pierre Trémaux (20 de julio de 1818 – 12 de marzo de 1895), fue un naturalista francés (y además arquitecto y fotógrafo)cuyo libro: Origine et transformations de l’homme et des autres êtres (1865), presentó una teoria evolutiva basada en el aislamiento edáfico. Esta teoria es similar a la del equilibrio puntuado presentada en 1971, por Stephen Jay Gould y Nildes Eldredge. Su figura ha sido soslayada e ignorada en la historia oficial darwinista, pero tanto Darwin como Gould, plagiaron su trabajo.

Aunque su nombre se ha hecho prácticamente desaparecer de la historia de las ciencias biológicas, Pierre Trémaux ha dejado un legado inclaudicable en su obra  “Origin et transformations de l’homme et des autres étres” (Paris,1865), la cual se puede encontrar en internet [1]. Fechado  un año antes de la tercera edición del “Origen” de  Darwin (1866), Trémaux propone que el suelo y por extensión el hábitat, es el “elemento” fundamental que condiciona la evolución de las especies. Las diferencias en el suelo se traducirían a los seres que habiten el lugar y condicionaría la cadena trófica llevando a un aislamiento, por las características propias de los organismos ocasionando especiación. El mecanismo de origen de las especies seria consecuencia, entonces, de un aislamiento edáfico.

Esta proposición, que a Darwin no se le paso por la cabeza, influye finalmente en su tercera edición del “Origen de las especies”.  Para Trémaux, el resultado del cruce de los individuos fértiles entre sí de diferentes características, dará una progenie que será diferente e intermedia. Esto le plantea un problema, como lo planteó también Darwin: ¿cómo evolucionan nuevas características? En algún momento, dice Trémaux, los organismos también diferentes serán infértiles, y esto explicaría cómo una población distinta puede llegar a ser diferentes de la población de los padres. [2]

Tremáux define una especie como todos los organismos y el grupo de sus descendientes intermedios que son capaces de procrear juntos (P136). Y entonces, él se imagina un escenario para la especiaciación. Un grupo subespecífico de diversos organismos se encuentran en un hábitat (que él llama aquí una “capa geológica”), ya sea porque han emigrado a ella o porque se ha formado recientemente, que se caracterizan por interfertilidad (ex hypothesi) mantenida por el mestizaje (cruce). Este grupo es aislado por una barrera natural, esto evitará que el cruzamiento de la colonia local con las especies parentales. Con el paso del tiempo, se adaptará a las nuevas condiciones, formando un equilibrio, pero manteniendo su cohesión como una especie local. Los entrecruzamientos como resultado de los “efectos” de la modificación del hábitat, favorecen la nueva “variedad “, es decir, la forma más apta localmente, con tendencia a convertirse en una especie distinta tal que, si se pusiese de nuevo en  contacto con la población parental, los entrecruzamientos serían estériles. Por lo tanto, la nueva forma ahora será una nueva especie. Y las adaptaciones locales
permanecerán constantes por el cruzamiento, incluso si emigran a un nuevo medio ambiente.

En resumen, la adaptación local sólo puede ocurrir de forma aislada del resto de la población, siempre y cuando las poblaciones contiguas no contrarresten cualquier ulterior transformación. Trémaux también postula que una nueva especie se puede formar por la “degeneración” en condiciones desfavorables, pero asegura que es probable que se extingan.

Gould y Eldredge son conocidos por su teoría del equilibrio puntuado, publicada en 1971. Esta teoría trata precisamente de los mismos postulados de Trémaux. Sin embargo, el naturalista francés volvió a ser soslayado y con él, su teoría evolutiva. Resulta más difícil de creer este nuevo olvido. De hecho en este nuevo ninguneo versión siglo XX, los científicos implicados admiten reconocer la obra de Trémaux.

El ocultamiento de Trémaux y la mi(s)tificación de Darwin.

 Podemos afirmar que uno puede saber de la existencia de Trémaux a través de Marx. Porque además de haber  generado una filosofía de transformación de la realidad, de la liberación de los oprimidos, rompiendo con el sistema que sustentó y sostiene la teoría darwiniana,  a traves de sus cartas nos lleva a conocer al ninguneado creador de una interesante teoría evolutiva, probablemente plagiado por el mismo Darwin y jamás citado por la historia oficial.

A pesar de que Trémaux habla en su libro de Dios como Creador de la “Naturaleza”, como “motor” de la evolución (o mejor dicho de la transformación de unos seres vivos en otros), Marx quizá alcanzó a comprender el valor de la obra, más allá de los dogmatismos.

Como nos advierte , en su Tesis el Dr. Emeterio Iglesias-Jimenez, en su blog la soledad del excéntrico,  Darwin conoció el libro de Trémaux, recurrió a él, muchas veces y sin embargo nunca lo cito. Cuando se quiere remarcar que la idea de Gould y Eldedge no es original se suele recurrir que el párrafo añadido en la tercera edición del libro de Darwin es el origen de la teoría. Darwin añadió las palabras en cursiva a su resumen de los argumentos de los capítulos sobre la geología (capítulos IX y X, pp409f):

“… Aunque cada especie debe haber pasado por numerosas etapas de transición, es probable que los períodos durante los cuales cada uno se sometió a modificación, aunque muchos y largos, si se miden por años han sido cortos en comparación con los períodos durante los cuales cada uno se mantuvo en un condición sin cambios. Estas causas, tomadas conjuntamente, explican en gran medida por qué a pesar de que no encuentran numerosos vínculos existentes entre las especies del grupo, tampoco se encuentran variedades interminables, la conexión junto a todas las formas extintas y existentes, son los mejores pasos graduados.” (Darwin, 1866: 409f).

Esto fue copiado del libro de Trémaux, sin citarlo, lo que deja claro el conocimiento que tenia Darwin de la obra pionera de Tremaux. Se sabe que la biblioteca de Darwin en su cómoda residencia contaba con dos ejemplares de l’Origine.

Resulta aún mas curioso, para decirlo suavemente, que mientras Gould afirma conocer el libro de Trémaux, en el cual se desarrolla la teoría del equilibrio (y por ende, como sugiere Iglesias, deberíamos  llamarlo equilibrio de Trémaux) a su vez afirma que nunca ha leído una teoría mas absurda y pobremente documentada. Precisamente Stephren Jay Gould, quien utilizó hasta la misma palabra de Trémaux, equilibrio, para describir una teoría que se auto adjudica. Gould, quien no reconoce que Darwin tomo prestado la teoría de Tremaux, sin citarlo,  para intentar explicar lo que nunca explicó en su libro: cuál es el origen de las especies. Gould, quien toma entonces la especiación alopátrica y el equilibrio de Trémaux, escrito hace 105 años antes que su copia, afirma que su fuente está poco documentada.  Y por si fuese poco, realza la figura de Darwin, quien construyó un libro basado en las prácticas de granjeros, las palomas domésticas, observaciones poco precisas y no documentadas de otros naturalistas, las hipótesis de Lamarck (de 1809), los elementos y las recolecciones llevadas a cabo por asalariados y la influencia, clara, notable, de un conocido y, evidentemente mas inteligente, Charles Lyell. Esta y otras cuestiones y preguntas interesantes nos plantea Iglesias en el blog citado arriba.

Al menos, Trémaux tuvo un reconocimiento. Mientras la Real Academia de Ciencias de Francia elegía a Charles Darwin como miembro extranjero ad honorem en 1878, la Academia Imperial de Ciencias de Rusia lo elegía a Trémaux como miembro en 1877.


[2] Wilkins destaca que para Buffon, una “especie” era mucho más parecido a un género Linneano o una familia
Adansoniana. Él creía que las especies taxonómicas, como podríamos llamarlos, eran variantes geográficas locales,  y que por reproducción con los padres el primer stock podría ser regenerado. Buffon sostuvo que las variantes locales se debian a efecto de la acción del clima y el suelo (sol), o, en términos modernos, el hábitat. Tambien Linneo había examinado el efecto de “la tierra, de la localidad, el clima” en su
Plantae hybridae (1751, 35, citado en Müller-Wille y Orel 2007: 179) sobre las variedades y si deben ser consideradas como especies buenas o no.

Fuentes:
Wilkins John S., Nelson Gareth J. 2008. Trémaux on species: A theory of allopatric speciation (and punctuated equilibrium) before Wagner. http://philsci-archive.pitt.edu/3806/1/Tremaux-on-species.pdf

Iglesias-Jimenez, E. 2008. Pierre Trémaux allopatric speciation punctuated equilibrium Nash’s equilibrium

http://yoevoluciono.com/2008/07/28/la-ciencia-tiene-una-deuda-que-saldar-con-pierre-tremaux/

El Darwin ficticio y el dogma darwiniano, otra vez.


Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento. George Orwell (1903-1950) Escritor británico.

Los límites del lenguaje son los límites de mi mundo. Tractatus: § 5.6, Ludwig Wittgestein (1889-1951). Filósofo, lingüista y lógico austríaco.

En este blog se plantea la necesidad de reconocer las limitaciones del marco teórico del Darwinismo. Se describió y se explicó, además, que la pretendida gran teoría evolutiva esta basada en tautologías, metáforas y razonamientos circulares (lo cual puede encontrarse en blogs, paginas personales, y articulos varios). La victoria del dogma (religión) darwinista debe su éxito a ser una proyección del libre mercado a la naturaleza. Y, además, una gran dosis de confusión.

Para confundir, desde sus orígenes, el libro de Darwin acumula una pléyade de ambigüedades y especulaciones. Además del prácticamente inexistente sustento científico, se ha sostenido una batalla contra el creacionismo a fin de evitar una discusión científica. Y se alimenta entre sus monjes y jerarcas el mito de que cualquier crítica al darwinismo proviene de “el creacionismo”. La confusión es un mecanismo de mantener supremacía.

La revista Frontiers in Microbiology está realizando un e-book en el que he participado con un artículo que reúne lo mencionado. En este e-book se plantea que los nuevos descubrimientos, específicamente en este caso la genómica microbiana, representan un desafío para los postulados darwinianos. Para mi, no es necesario ni siquiera llegar a la genética microbiana, el hecho de que el darwinismo es una mera proyección a la naturaleza de las ideas económicas de Malthus y Smith, sumado a una tautología que no explica nada y la genética de poblaciones que nada tienen que hacer para explicar los complejos procesos evolutivos, el darwinismo debería caer por su propio peso.

Triste sorpresa me llevé al encontrar un articulo en defensa corporativa darwinista del Dr. Patrick Forterre cuya visión de la biología y la naturaleza, según pude leer en algunos de sus articulos, se alejan un poco de la mas rancia ortodoxia. Pero, me atrevo a decir, como sucedió con Margulis o SJ Gould, la devoción y sumisión al personalismo, es algo que forma el espinazo darwiniano que pocos, por cuestiones de no ser excomulgados de la ciencia, no se ven obligados a repetir.

Debo decir que veo en el Dr. Forterre a un científico extraordinario, sus trabajos son de lo mejor que he leído. No obstante, al leer su reciente articulo, no puedo dejar de reconocer los mismos remanidos, viciados y vacíos argumentos que se repiten en tantos artículos. Y estos aparecen continuamente a fin de perpetuar la confusión. Entre las confusiones a las que me refiero puedo enumerar brevemente algunas: Confundir Evolución con Darwinismo, confundir hipótesis con teoría, confusión acerca de qué es la selección natural (mecanismo, proceso, fuerza, resultado, etc.) y que veremos que reaparece en el articulo objetico de esta reflexión, confusión que niega entonces que la SN es una mera tautología, etc.

Por ello señalaré algunas de las cuestiones que considero que tienen una interpretación fruto de una inercia dogmática, otras son meras especulaciones y otras pueden entenderse de manera completamente diferente.

  • El articulo del Dr. Fonterre comienza diciendo que (oh! sorpresa) criticar al darwinismo solo puede venir de ignorantes o de creacionistas (casi lo mismo). Pero más alla de que esto, como ya discutí, es útil a ambos dogmas,  lo importante es centrar las palabras en la verdad:

La tesis basada en la selección natural, fue tomada de otros científicos que habían utilizado esta tautología para explicar la existencia de variación y cambio de las especies (Blyth, Peters, etc.). Esto ocurrió años antes que Darwin. Como ya señalé en la sección Algunas Aclaraciones de este blog,  Darwin leyó el articulo de Blyth durante su viaje en el Beagle y no utilizó estos argumentos ajenos hasta cuatro años después de su regreso de la expedición, influenciado claramente por Lyell, Huxley y la previa aparición de un artículo de Wallace, proponiendo a la selección natural como mecanismo evolutivo.

  • El Dr. Forterre inmediatamente pasa a aclarar –o a seguir confundiendo- que  la selección natural no es una fuerza (contrariamente a lo sostenido por muchos autores actuales y en el mismo libro de Darwin) sino que se trataría de un resultado. Sucede que la selección natural es un fantasma semántico que adquiere diversos sentidos en la obra de Darwin y hasta nuestros días en las palabras de distintos autores darwinistas. Aunque nunca asuman que se trata de una tautología. Entonces, el Dr. Forterre escribe: “Natural selection is not an “evolutionary force” but the necessary outcome of variation and multiplication.” In particular, natural selection cannot be weakened by mechanisms that promote variations (such as epigenetic mechanisms or symbiogenesis), because these processes provide more substrates for selection.”

Que se deduce de esto? Sabemos que la SN no es una fuerza evolutiva – al menos se dio aqui un paso, ESTE artículo descarta la fuerza, aunque en la bibliografia de los ultimos doscientos años se aluda permantentemente a la SN como una fuerza- , se trataría del resultado de la variación. Pero entonces…qué valor científico tiene atribuir mecánicamente todo lo que se ve a una supuesta acción de la selección natural.  (qué variacion, cuales mecanismos?) si la unica prueba de ello, es la existencia de organismos y formas supuestamente sobrevivientes. Tautología. Y entonces ante la aparicion de observaciones, hechos y experimentos que nos relatan mecanismos , estos según el artículo, por decreto, no pueden debilitar a la SN. Se trata de los mecanismos epigeneticos y simbiogénicos. Pero estos mecanismos, que dan sustento factual a otras hipótesis, son post-darwinianos y son hechos comprobados y concretos que llevan a una mejor comprensión real de la vida y su evolución. Cuál es la necesidad de exigirle a cada descubrimiento que se ajuste al fantasma semántico de la selección natural?

  • Luego el Dr. Forterre dice: “natural selection is the inevitable consequence of the extraordinary multiplication power of living organism” Ahora, el fantasma ha mutado, ahora es una consecuencia inevitable, es un determinismo histórico. Notemos aquí que si hay algo que nos podríamos atrever a razonar, y yo lo haré, es que la vida lleva implícita un cambio. Esto tienen que ver con notar que la vida como proceso autopoietico, tiene que inevitablemente evolucionar (véase Maturana y Varela). Evolución es sinónimo de vida. Y entonces como propiedad intrínseca de la vida por el mero hecho de que lo vivo exista, evoluciona. Este es el hecho inevitable, no la selecciona natural, puesto que es  una mera tautologia para decir que la vida existe y evoluciona. Nada tiene que hacer aquí la SN.
  • Y luego, “In that sense, microbial evolution does not challenge but vindicates Darwin, since the multiplication power of life is higher by several orders of magnitude in the microbial (and viral) world, making natural selection even more drastic in these realms.” Todavía no definieron concretamente a la SN (ni Darwin, ni los eugenistas de la genética de poblaciones ni los mas modernos ultraneodarwinistas de los genes egoístas) pero de todas maneras, por culto al darwinismo estamos autorizados a decir que ahora, -200 años después- los virus y las bacterias, conociendo su complejas interacciones, le dan la razón. Los hechos y procesos – y puedo citar entre otros, articulos del Dr. Forterre- revelan, exactamente, que los mecanismos de integración (endosimbiosis, HGT, fusión, mosaicismo de los genomas, regulación mediante genes virales en eucariotas) son preponderantes en la evolución, es decir, en la vida. A mi entender, estos procesos no requiere de tautologías para explicarlos.

Los poderes de iluminación otorgados al cura de Cambridge no tienen límites. Se asegura que Darwin “mainly (but not exclusively) used to consider what we call now positive selection, we known today that variants can be also selected by chance (genetic drift) or strongly counter selected if they don’t fit the basic life requirement of the organism (purifying or negative selection).” El fantasma semántico, que no explica absolutamente nada, tiene  ahora una nueva forma, -ya no sorprende- pero a esta nueva forma… la había pensado ya el cura inglés!

  • Otro párrafo señala: “Most infected bacteria are killed, whereas some of them (again randomly selected) survive the infection either because of point mutations affecting host virus interactions or because they have successfully activated a CRISPR defense system. At the end, only a handful of survivors would have acquired new CRISPR sequences from the virus. Finally, these new sequences remain present in the genomes of the survivors only if these descendants are selected (versus those losing these sequences) by the continuous presence of this particular virus in the environment.”

La vida conlleva muerte, existen infecciones, alteraciones, enfermedades, es parte de las interacciones de la biosfera. Hasta allí nada nuevo. Que tienen que ver estas cosas con los procesos evolutivos, el origen de las especies? Nada. Es propiedad de la vida que los virus se integren, pero esta situación es la que explica que los genomas de los organismos tengan secuencias virales. Es precisamente parte de la evolución, esa integración. Seleccionar –porque ahora si hay un seleccionador en el laboratorio- con antibióticos o virus, es una técnica no un proceso extrapolable a la naturaleza toda como mecanismo. Las bacterias sin las secuencias virales no fueron eliminadas en favor de otras. Están ambas allí.

  • “Scientists are not born to produce doctrines but rational explanations supported by experiments (when possible) and open to criticisms, refutation and/or modifications.” Esta frase, suena para mi realmente hipñocrita. Despues de haber tratado de explicar en varios espacios las alternativas cientificas al darwinismo, el mito de que la biologia es una ciencia dinámica y que acepta sus errores y recibe criticas para construir algo más sólido, son solo palabras bonitas, para calmar sus conciencias. No toleran criticas a Darwin, mas que criticas, no toleran la verdad sobre Darwin. Prefieren mitos, metáforas y ciencia ficción. Y una imagen religiosa del cura de Cambridge por sobre toda la obra de los demás cientificos de la Naturaleza previos a él.
  • Dice más adelante: ” When considering a particular “species”, zoologists or botanists were not fascinated, but rather annoyed, by the diversity of the individual members of this specie. They were looking for the ideal “type species” to describe species without having to mention all possible varieties.”  Parece demasiado no estar informado que la biologia como ciencia, nace con Lamarck, y fue este científico que describió, en un tarea titánica, cinco grupos de invertebrados en 1794. Posteriormente, a los arácnidos en 1800, los anélidos en 1802 y en su Filosofía Zoológica (1809) describe por primera vez a los cirrópodos y diez grupos más que totalizarán doce grupos en Histoire naturelle des animaux sans vertèbres, verdadera obra magna de la ciencia de todos los tiempos. Desmerecer esto, en funcion del mito dogmatico, es un descaro.

Para decir luego, “The great merit of Darwin was to change this perspective upside down. Instead to be confused by the diversity within species, he realized that this diversity is the essence of life, variations providing substrates for selection. As pointed out by Harald Brussow (2009) “diversity is not an evolutionary accident, but the organizing principle in biology, without which evolution would not occur”. La diversidad de la vida es un resultado de la evolución y no al revés. Porque la existencia de vida, implica evolución. Es un caracter o propiedad por el mero hecho de existir. Al ser un sistema autopoiético, su persistencia en estado vivo implica cambio o transformacion. Es un punto de vista completamente diferente al reduccionismo darwinsita, que asume que aleatoriamente surgio la vida y luego se somete a una seleccion. Con lo unico que estoy de acuerdo con la frase citada, es que Darwin puso todo al reves. Tiro por la borda, -más precisamente sus seguidores- todo lo construido y avanzado en biologia para reducir todo a meras transacciones economicas para explicar la evolución.

  • “The four years of Darwin exploration with the Beagle, far from academic life, were certainly critical in opening his eyes on this issue. In fact, there is no such thing as a species in the real world, except as concepts in our mind (and in books) but organisms and populations. There are myriads of individuals that are all different, even between members of the same “species” defined by any criteria. Darwin was the first to realize that this diversity was the key parameter allowing selection.”

Este párrafo esta construido en base a una historia ficticia y parcial. Durante buena parte de los cuatro años que Darwin estuvo en el Beagle, mantuvo la creencia del fijismo de las especies. Finalmente, según revela en una carta, “comienza a creer –y es casi confesar un crimen, según sus palabras- que las especies pueden no ser fijas”. Debemos recordarle a Forterre, que hacia cien años que Lamarck en Francia ya lo había dicho. Darwin lo sabía pero no creía en la ciencia. Darwin había leído el libro de Lyell que plantea la evolución gradualista y además los artículos de Blyth que planteaban la selección natural. Después del viaje tuvo cuatro años mas para repetir lo que ya había leído. Fue su obra cumbre. Una cosa más, el organismo si existe en el mundo real –pero no de la manera mas darwinista como un único individuo resultado de su genoma- pero la población es un concepto meramente ficticio, ya que no existe en forma aislada.

  • Luego, el articulo sigue: “Darwin would have been delighted to learn of HGT and endosymbiosis as powerful tricks for variation providing adaptation to the environment”- No lo sabemos, es una especulacion contrafáctica del autor, de las típicas que es aceptada como verdad por cualquier revista, autor o editorial. Pero, cualquier especulación en otro sentido, es denostada. También, de la misma manera, podemos especular que basándonos en sus pensamientos racistas y eugenistas, Darwin habría celebrado que Hitler se basase en su libro para escribir el suyo y que USA haya realizado a partir de esas ideas, esterilizaciones masivas a los que ellos consideraban “menos aptos”. La de Forterre y la mía, son especulaciones, ninguna puede utilizarse para argumentar nada.

Un recurso muy utilizado por los darwinistas es hacer decir a Darwin lo que ellos quieren, o mejor aun, decir que no dijo lo que dijo. Son reintérpretes de Darwin. Porque pretenden decir que Darwin fue claro en cosas que, claramente, fue confuso y mal fundamentado, en tanto que creen revelar un sentido profundo y complejo, en casos donde Darwin fue, claramente, superficial y simple. Uno no los necesita, no necesitamos de sus reinterpretaciones antojadizas, pero ellos insisten. En este caso, el autor del articulo dice que Darwin vio a las especies relacionadas entre si y que graficó como un árbol. Pero, según el autor, Darwin ya había pensado más alla, y veia a la vida como una red. A pesar de que Darwin dice: “yo veo un árbol y mi único dibujito en todo mi libro es un árbol”. Hoy Forterre nos dice, que no le creamos a lo que leemos. No. Darwin vió una red.

Y luego el autor hace una confesión que no lo lleva a reflexionar un poco más allá. Dice que el árbol es una simplificación y “the same occurs in actual trees in natural forests (with lianas connecting different branches of the same or different trees”. Claro, el darwinismo es el intento de simplificar todo, cuando todo lo que observa es complejidad. Donde los árboles y todo el sistema está interconectado, ellos insisten con ver solo el árbol egoísta y competitivo. El árbol que impide ver el bosque.

Simbiogénesis, un nuevo principio de la evolución


La terminología darwinista ha llegado a contaminar toda la percepción de la naturaleza e, incluso, de las relaciones sociales. El darwinismo, como consagrada “teoría popular”, ha instalado la tranquilidad de que, aún teniendo escaso conocimiento del mundo que nos rodea, todo está explicado y, de esta manera, ha naturalizado una explicación simplificadora de los procesos extremadamente complejos que constituyen la vida. Alfred Hoyle, desconfiaba de estas teorías por dar explicaciones muy sencillas pero que son fáciles de “visualizar” y, sobre todo, que se ajustan a las concepciones culturales y sociales dominantes de la realidad, lo que da una sensación de que “todo está claro”, sin reconocer nuestro limitado conocimiento de los procesos biológicos fundamentales (Sandin, 2001).

Esa victoria de la que puede jactarse el darwinismo, surgida a partir de la imposición de una ideología, y partir de la extrapolación de las teorías maltusianas y neoliberales, se regó a toda la sociedad. Y la biología, tranquilizadoramente, reveló que aquellas reglas venían a ser un reflejo de lo que sucedía en la naturaleza. Se cerró un círculo. La sociedad se encerró en él y romper este círculo vicioso de total servilismo a una cosmovisión mercantilista es una tarea que requiere un esfuerzo, y lugares para decirlo, que ya es decir mucho. Esto no es sorprendente si se piensa que el capitalismo como sistema económico naturalizó la expoliación, la opresión del hombre por el hombre y la sociedad asimiló los mecanismos de este sistema, sus reglas adoptando una visión acrítica, en consonancia, con el adormecimiento político en que esta sumida. Y sin crítica se anula toda praxis transformadora, porque se necesita una visión crítica, que se logra con un distanciamiento adecuado del orden dado, para poder interpretar objetivamente.

La idea negativa que encierra el término salvaje en la naturaleza, es un ejemplo de esta situación, mostrándola como un escenario de lucha incansable, de exterminio, de eliminación del otro, termina de formar la concepción darwinista (reduccionista, simple, falaz) que es llevada a todos los ámbitos de la existencia, como condición natural de la sociedad.

En este escenario, los virus y las bacterias constituyen siempre una amenaza. Si bien el descubrimiento de las bacterias y los virus, se debió al carácter patógeno de algunos de ellos, la gran mayoría de las bacterias y virus no son patógenos, muy por el contrario, constituyen una porción fundamental de la biósfera, manteniendo el equilibrio entre las especies, y permitiendo nuestra existencia. Las asociaciones de bacterias y el resto de los organismos son interacciones fundamentales para la existencia de la vida en el planeta. Así lo demuestran numerosas evidencias.

Una de las evidencias de los procesos integrativos, lo constituye la simbiosis, estrechas asociaciones no solo entre organismos de una misma especie sino también, y de acuerdo a una tradicional y estricta definición de simbiosis, entre organismos de especies diferentes que se observan en la naturaleza. En estas observaciones se basa la teoría de la simbiogénesis. Fue desarrollada desde principios del siglo XX por distintos evolucionistas: Konstantín Merezhkovski en 1909 desde Rusia, E. Wallin en 1927 desde EE.UU. y Paul Portier desde Francia. En 1967 Lynn Margulis, microbióloga estadounidense de la Universidad de Massachusetts retoma esta teoría y describe el surgimiento de la célula eucariota a partir de la asociación endosimbiótica entre procariotas. Inicialmente refutada y resistida (el trabajo de Margulis fue rechazado en 14 ocasiones) es hoy una teoría que tiene  sustento científico para permitir que Lynn Margulis proponga que la simbiosis es el mecanismo que ha generado, al igual que las células eucariotas, la mayoria de las adquisiciones de caracteres de los organismos pluricelulares y por lo tanto también la diversidad de especies de la naturaleza (teoría de la simbiogénesis seriada). Esto es resistido aun por el darwinismo ortodoxo (valga la redundancia) que, siempre fiel al dogmatismo es capaz de crear las historias más ficticias, recurriendo a metáforas y fantasmas semánticos, para adecuar todos los descubrimientos y alternativas al rígido y poco fundamentado mecanismo de mutacion al azar más selección natural como motores evolutivos. Un ejemplo de esto lo constituye lo que escribe John Maynard Smith en “Ocho hitos de la evolucion”: “Lynn Margulis ha afirmado que la simbiosis es la principal fuente de novedad evolutiva y que la selección natural ha sido de menor importancia. Esto es inaceptable (sic). La simbiosis no es una alternativa a la selección natural, mas bien es al revés: necesitamos una explicación darwiniana de la simbiosis (sic)”.

Me permito un gran paréntesis porque esta frase final resume el carácter religioso del darwinismo. Una teoría basada en un fantasma semántico como lo es la selección natural, creada en las mentes mercantilistas y victorianas de Malthus, Spencer y Darwin, cuando no se conocía ni la existencia de bacterias y con el agregado “moderno” de la mutación aleatoria, no permite la reflexión, el camino lógico de razonar que una idea tan primitiva y simple esté equivocada ante la evidencia más reciente en la que la naturaleza se  muestra como un proceso continuo de asociación e integración. Las manifestaciones de integración pueden encontrarse en las asociaciones simbióticas, en la cantidad de ADN de origen viral en forma de intrones, secuencias repetidas, etc. encontradas en todos los tipos celulares y organismos con notables aspectos funcionales mediante cambios de localización y duplicaciones, produciendo cambios en la expresión y regulación génica; en la emanación de partículas virales en situaciones de “estrés” en distintos tejidos; en que transposones transmitidos por bacterias producen en animales y plantas cambios en células germinales. Y en una serie de hechos que podría explicar, por ejemplo, cómo en una situación de extremas condiciones puedan ocurrir cambios repentinos, bruscos, en las estructuras como la aparición simultánea en el cámbrico de  todos los grandes tipos de organización, todos los grandes Phyla actuales (se han identificado espongiarios, equinodermos, moluscos, poliquetos, onicóforos, artrópodos, e incluso cefalocordados, antecesores, por tanto, de los vertebrados) y es lo que deberá tratar la teoría de la evolución  y no “imaginarnos” a través de un relato de ciencia ficción que las mutaciones al azar, la transferencia horizontal, la simbiosis y otros tantos mecanismos son simples actitudes egoístas que a través de miles y miles de años se seleccionaron (¿por quién?) entre otras (¿Cuáles?¿Donde?) y elaborar, para ajustar la realidad al darwinismo, un sin fin de metáforas y cuentos chinos.

Ya en el año 1902, Krokoptin escribió el libro titulado El apoyo mutuo. Un factor de la evolución allí expresa: “reconocer la despiadada lucha interior por la existencia en los límites de cada especie, y considerar tal guerra como una condición de progreso, significaría aceptar algo que no sólo no ha sido demostrado aún, sino que de ningún modo es confirmado por la observación directa.” Por su parte Lynn Margulis en Captando genomas, escribe: “La vida en la Tierra no es de ninguna manera un juego en el cual algunos organismos ganan y otros pierden. Es lo que en el campo matemático de la teoría del juego se conoce como un juego «de suma no cero»”.

La historia del darwinismo, y tristemente la de la biología misma, está plagada de injusticias para con naturalistas que pensaron fuera de la jerarquía eclesiástica darwiniana. Así, es necesario decir que a las injustas descalificaciones de Lamarck, la proscripción de Trémaux y una larga lista de naturalistas olvidados, vamos a sumar a Merezhkovsky quien con 27 años cuando murió Darwin, fue el primer autor que propuso la idea de la simbiogénesis, según la cual algunos órganos, e incluso algunos organismos, no surgían en la evolución por el gradual mecanismo de la selección natural, sino mediante asociaciones simbióticas entre una especie animal o vegetal y algún tipo de microbio. Merezhkovsky también postuló que el núcleo de la célula eucariota provenía de un antiguo microorganismo, anticipándose en más de 70 años a Lynn Margulis. Los trabajos Merezhkovsky pasaron inadvertidos.

En 1927 el libro Simbiosis y el orígen de las especies Ivan Wallin argumentaba que las nuevas especies se originaban mediante simbiosis. Wallin puso especial énfasis en la simbiosis entre animales y bacterias, un proceso al que llamaba «establecimiento de complejos microsimbióticos» o «simbiontismo»” (Margulis y Sagan, 2003). Escribió nueve trabajos explicando su teoría y experimentos pero sus conclusiones fueron tenidas por absurdas.

En Francia, el biólogo Paul Portier también llegó a conclusiones parecidas sobre el origen simbiótico de las eucariotas. Otro trabajo que pasó inadvertido fue Simbiogénesis, un nuevo principio de la evolución (1926) de Boris Mihailovich Kozo-Polyansky que “conceptualiza todos los ejemplos y pruebas que sustentan la teoría de la simbiogénesis. Desde las cianobacterias hasta los coleópteros que viven con bacterias en su interior, que se encargan del metabolismo del nitrógeno.” (Margulis, 2009).

Simbiogénesis seriada

La teoría de la simbiogénesis constituye una idea revolucionaria dentro del darwinismo, al poner de manifiesto que los procesos integrativos tienen un valor evolutivo mayor (quizá el único verdaderamente importante) que el de las mutaciones al azar neodarwinianas. Margulis dice al respecto: “Los cambios aleatorios en la base de ADN juegan, sin duda, un papel en el proceso evolutivo. Son como errores de imprenta que se multiplican en cada ejemplar del libro. Raramente contribuyen a clarificar o ampliar el sentido del texto. Tales pequeños cambios aleatorios son casi siempre inconsecuentes —o incluso dañinos— para el conjunto de la obra. No es que estemos negando aquí la importancia de las mutaciones. Únicamente insistimos en que, siendo tan sólo una pequeña parte de la saga evolutiva, la mutación ha estado siendo dogmáticamente sobrevalorada. La parte mucho mayor de la historia de la innovación evolutiva, correspondiente a la unión simbiótica de organismos de linajes distintos”.

Los microorganismos muestran numerosos mecanismos de traspaso de ADN en forma de genes enteramente funcionales. Los cambios en las condiciones que resultan en cambios en el comportamiento y entre esos comportamientos, el intercambio de señales, moléculas y ADN y la tendencia a unirse a otras formas de vida es una condición muy común, mucho más de lo que aún hoy la mayoría de los biólogos comprenden.

Margulis señala que cuanto más estrecha es la asociación simbiótica, más desdibujados aparecen los simbiontes implicados y es la complejidad y la capacidad de respuesta de la vida las que se manifiestan en la aparición de nuevas especies a partir de fusiones entre antepasados distintos. Para citar un ejemplo, real, observable , podemos citar a los líquenes. Estos “nos proporcionan un ejemplo característico de simbiogénesis. Es más, el individuo liquen es algo diferente de sus dos componentes. No es ni un alga verde o una cianobacteria, ni un hongo. Es un liquen. Los líquenes, novedades evolutivas surgidas por medio de la adquisición de genomas de alga o de cianobacteria, tomaron su propio camino y exhiben características distintas a las de sus antepasados” (Margulis y Sagan, 2003).

Margulis, lamentablemente, se olvida del rol fundamental que tienen los virus y elementos móviles en esta construcción, dado que el ciclo de vida viral implica un estado “vivo” muchas veces no considerado y que es, precisamente, su integración a genomas, bacterias y organelas (hay fagos en mitocondrios, que incluso se “traspasaron” al genoma “central” del núcleo). Allí, los virus nos demuestran su capacidad de ingresar nuevos genes, nuevas regiones reguladoras que insertadas en una línea germinal es capaz de alterar la expresión y de acuerdo al contexto donde los genes e movilicen pueden reaultar en apariciones de nuevas estructuras. Un ejemplo de esto lo constituyen los genes hox, secuencias génicas que “significan” algo. Si un grupo de genes hox que significan ojo son colocados en una región del genoma de la línea germinal pueden hacer aparecer ojos en lugar de, por ejemplo,  alas. Por otro lado si sumamos las evidencias de la movilización génica tan común y la aparición de unas u otras estructuras de acuerdo al contexto genético y metabólico donde se inserten (virus y elementos móviles, en respuesta a condiciones ambientales que varíen bruscamente) podemos construir una teoría evolutiva mas acorde a las observaciones que sustentada en supuestos.

Otro aspecto que me interesa remarcar es que Lynn Margulis, aun planteando una teoría revolucionaria, que es capaz de confrontar a la simple y reduccionista teoría del azar y la mutación, insiste en salvar a la selección natural pese a que claramente este concepto no agrega ninguna información o conocimiento que aportar a la comprensión del fenómeno evolutivo.

Por un lado la teoría endosimbiótica revela que la simbiosis es la responsable de la aparición de novedad biológica y no las mutaciones aleatorias (errores genéticos) que son casi siempre dañinas y además entiende que la naturaleza es una construcción de procesos integrativos en los surge o emergen nuevas propiedades no presentes en los componentes que se integraron (propiedad de la vida llamada “Emergencia”) y  contrapone esta imagen a la visión reduccionista, según el cual la naturaleza sería un campo de batalla donde únicamente prevalecería la competencia. Pero por otro lado, Margulis a la vez sostiene que es la selección natural la que fija los procesos simbiogenéticos. Esta necesidad dogmática de salvar a la selección natural, es por un lado un legado de la formación darwiniana y a la vez una imposición del sistema científico que no permitiría la difusión o publicación de cualquier idea que critique fuertemente a la selección natural y su papel de confundir y no explicar los hechos observables.

Para terminar dejo un párrafo de Lynn Margulis, en el que propone una visión integradora, holística, del estudio de la naturaleza. Su aporte a la construcción de una nueva biologia es fundamenteal. Es necesario integrar además, los aportes de autores que consideran el papel central de los virus en el proceso de integración, como el virólogo Patrick Forterre (ver Definig Life: the Virus viewpoint, The ancient Virus World and evolution of cells, entre otros) y el biólogo Máximo Sandín, y poder llegar a una interpretación, no solo del proceso evolutivo, sino  también de la naturaleza en general. Actualmente, una visión mercantilista, reduccionista, darwinista de la naturaleza ha llevado a ignorar miles de años de un proceso integrativo que nos ha definido a los seres humanos a ser tal como somos. Por lo tanto,  una visión holística, que reconoce a la integración como el mecanismo que nos define, podría dar una solución una vez ya asumido el daño inicial.

Ahora, el párrafo de Lynn Margulis: “Al igual que el disco duro del ordenador, la molécula de ADN almacena información evolutiva pero no la crea. Puesto que no son “entidades” en un sentido coherente, los genes egoístas pueden ser comparados a invenciones de una imaginación hiperactiva, inicialmente anglófona. El verdadero ser es la célula viva, entidad que no puede evitar crear copias de sí misma. Ella es el personaje central. El motor de la evolución se mueve gracias a seres diminutos de cuya existencia apenas somos conscientes. Les tememos y los maldecimos, pero las bacterias, estos seres vivos y diminutos, escapan a nuestra atención salvo en esas ocasiones temibles en que nos alarman o nos amenazan. Ignoramos o desdeñamos el hecho de que tienen vida propia. Pero la tienen. Las acciones de las bacterias y de otros seres invisibles perpetúan y generan especies viejas y nuevas.” (Margulis y Sagan, 2003).

Referencias:

Margulis,L.,and Fester,R.(1991). Symbiosis as a Source of Evolutionary Innovation: Speciation and Morphogenesis. Boston,MA: MITPress.

Margulis,L.,and Sagan,D.(1995) What isLife? NewYork,London: Simon and Schuster.

Margulis, L; Sagan D. (2003). Captando Genomas. Una teoría sobre el origen de las especies. (1ª edición). Barcelona: Editorial Kairós.

Sandin, M. (2001)- Las sorpresas del genoma. Disponible en http://www.somosbacteriasyvirus.com/articulos.html

Emiliano Salvucci https://esalvucci.wordpress.com/