Alimento para un microbioma saludable


El microbioma humano es el conjunto de microorganismos que conviven con el ser humano desde que apareció como especie sobre la Tierra. Particularmente, el microbioma del colon tiene gran importancia en el estado de salud de las personas.
Estos microorganismos comienzan a habitar el cuerpo humano desde el nacimiento. Los niños que nacen por parto normal reciben los microorganismos del canal vaginal que brindarán protección frente a la posibilidad del ingreso de patógenos. Posteriormente, el microbioma sufrirá modificaciones y variará de acuerdo con la dieta y con el estilo de vida del niño o adulto.

Infografía: http://www.anbariloche.com.ar

Los primeros años de vida definen muchas cosas en el microbioma y la salud de los niños. La lactancia materna promueve el establecimiento de bacterias benéficas como Bifidobacterium y Lactobacillus, que se asocian a una menor predisposición a desarrollar alergias y enfermedades inflamatorias posteriormente.

La leche materna contiene azúcares complejos no fermentables por el niño, sino por los microorganismos que conviven con él. Además de los beneficios directos, alimenta al microbioma que ayuda a desarrollar el intestino y el sistema inmune del niño.

Este artículo fue publicado el 26/02/2018 en La voz del Interior.
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Lactancia Materna y un necesario cambio cultural


La leche materna es el alimento óptimo alcanzable por naturaleza. Un vínculo muy profundo entre madre e hijo.  Alejandra Galván, presidenta de Liga de La Leche Argentina: “Es necesario un cambio cultural”.

Emiliano Salvucci

(nota completa aquí – La Voz del interior, Córdoba, Argentina)

Muchas mamás quieren amamantar pero sienten que no pueden o tienen dudas y no encuentran la contención e información adecuada. Alejandra Galván, presidenta en Argentina de Liga de La Leche, organización internacional que promueve y difunde la lactancia materna, asegura: “Prácticamente todas las madres pueden amamantar exitosamente”.

La OMS recomienda lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida. Y pide mantenerla acompañada de alimentación apropiada hasta los 2 años. Pero es necesario “que las madres dispongan de información exacta y apoyo dentro de sus familias, comunidades y el sistema de atención sanitario”.uchas mamás quieren amamantar pero sienten que no pueden o tienen dudas y no encuentran la contención e información adecuada. Alejandra Galván, presidenta en Argentina de Liga de La Leche, organización internacional que promueve y difunde la lactancia materna, asegura: “Prácticamente todas las madres pueden amamantar exitosamente”.

El acto de amamantar no se reduce simplemente a un régimen alimentario (del mejor, por otra parte) sino que es un acto de amor, de contacto, de conocimiento y un lazo esencial entre el niño y la madre. Es un vínculo biológico y emocional muy profundo.

“Todavía se piensa que amamantar cada 20 minutos le hace mal al bebe. Si nos pidieran abrazos eso no nos parecería malo. Para los bebes, la lactancia es un todo”, aclara Alejandra. No hay ningún límite; por el contrario, se debe amamantar todas las veces que el niño lo pida.

Para la Liga “es necesario un cambio cultural”. Parte de ello, implica dejar de entender a las leches de fórmula como un alimento estándar. Es necesario “empoderar a las mamás y que la sociedad entienda que la lactancia es la norma, lo estándar alcanzable por naturaleza”.

Muchos años atrás, las madres confiaban en la lactancia hasta que químicos y comerciantes, como Nestlé, entraron en el campo de la alimentación infantil. El marketing descontrolado de leches en polvo diezmó la lactancia materna. “Fueron décadas de publicidad engañosa. Las madres dejaron de confiar que la lecha materna era lo mejor.” Es necesaria una continua batalla contra el marketing y la desinformación que se inició allá por los años 50 y se extiende hasta hoy.

 

Leche materna, el alimento óptimo

La leche materna aporta al niño nutrientes como carbohidratos, proteínas de fácil digestión y lípidos. Además, provee de vitaminas, anticuerpos, hormonas, células madre, glóbulos blancos y enzimas que protegen contra patógenos. A su vez, es fuente de bacterias benéficas (lactobacilos y bifidobacterias) junto con promotores del crecimiento. Esto contribuye a la conformación de un ecosistema intestinal saludable. Está comprobado que niños que reciben lactancia materna prolongada tienen menor riesgo de desarrollar alergias, asma e infecciones intestinales. La opción de la mamadera es un recurso nutricional muy inferior y puede costar noches de insomnio y gastos médicos posteriores.

A diferencia de una leche de fórmula que tienen una composición fija (para todos los niños, la misma composición) la leche materna varía según la edad del bebé, el medio ambiente materno y las necesidades particulares del niño. Cada mamá produce una combinación única de factores que le brindarán lo necesario para el óptimo desarrollo de su bebé en ese momento.

 

Nota completa  

 

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Foto: i24web.

Microbioma y Trastornos del Desarrollo


El microbioma

El microbioma constituye el conjunto de microorganismos asociados a un hospedero principal. El superorganismo humano es resultado de la integración evolutiva entre el microbioma y su contraparte humana. La modificación del microbioma, sumado a los cambios en los hábitos sociales y alimentarios del ser humano a lo largo de su historia biológica ha llevado a la emergencia de numerosas enfermedades.

El  organismo humano es, entonces, una red compleja que presenta diez células microbianas para cada célula humana. Particularmente, el microbioma intestinal constituye una comunidad taxonómicamente compleja y ecológicamente dinámica e influye en el desarrollo, la maduración y la regulación, estimulación y supresión del sistema inmune. El sistema inmune asociado a mucosas incluye el 80 % de las células inmunes activas del cuerpo. La mayoría de ellas están presentes en el sistema gastrointestinal interactuando con antígenos de los alimentos y con este nuevo “órgano” que es el microbioma.

El  microbioma humano ha definido en conjunto no solo al sistema inmunológico con el cual convive, sino que también forma parte integral de procesos fundamentales como la producción de vitaminas, la digestión, la homeostasis energética, la integridad de la barrera intestinal y la angiogénesis en el cuerpo humano.  La fermentación de las fibras requiere la cooperación y asociación de diversos microorganismos. El microbioma realiza la conversión de butirato a butiril-CoA; este ácido graso de cadena corta es la principal fuente de energía de los colonocitos, células del colon cuyo desarrollo establece una barrera intestinal saludable.

En la red de la vida, nuestra evolución como especie y la evolución de nuestros microorganismos socios siempre han estado entrelazados.

LA PÉRDIDA DEL MICROBIOMA

El sistema inmunológico, y todo el organismo en general, han sido construidos y modulados en base a la integración y asociación con microorganismos, incluidos los considerados parásitos. Esta integración caracteriza a todos los organismos, pero solo el hombre fue separándose de su asociación con parte de su bioma.

La hipótesis de la higiene o hipótesis del agotamiento del bioma describe el impacto en la salud del ser humano que tuvo y tiene nuestra continua separación de nuestros organismos asociados

El microbioma que construyó al ser humano desde su primer momento como especie, se fue modificando al ser gradualmente “atacado” ante la evolución y los cambios sociales y tecnológicos de la era post-industrial. El uso de agua potable, el establecimiento en ambientes cada mes más asépticos, los procesos de sanitización, el uso y abuso de antibióticos, la aplicación de distintas terapias médicas, en combinación con el desarrollo tecnológico que ahora damos por normal y necesario, causaron la pérdida y la separación de una contraparte simbiótica. Como consecuencia el sistema inmune sufre un desbalance generando un aumento en la aparición de alergias y enfermedades autoinmunes debido a una respuesta inmune reactiva excesiva.

Hoy en día, muchas enfermedades son consideradas nuevas epidemias. La incidencia de un grupo de enfermedades ha aumentado desde la era industrial. Estas se relacionan con un sistema inmune hiperreactivo y este desequilibrio está relacionado con la separación de nuestra contraparte simbionte a lo largo de los últimos años. El fondo genético necesario para desarrollar alguna de estas enfermedades (factores intrínsecos) está directa y estrechamente relacionado e influido por el metabolismo del microbioma (factores extrínsecos). Entre las enfermedades autoinmunes e inflamatorias relacionadas a alteraciones del microbioma (o disbiosis) se pueden mencionar las enfermedades inflamatorias intestinales, la enfermedad de Crohn,  diabetes tipo 1, artritis, alergias varias. Muchas pueden ser tratadas mediante la restauración del bioma, proceso que en parte pretende ser realizado mediante la administración de probióticos, trasplantes de microbioma, o tratamientos con helmintos.

Actualmente nos interesa evaluar el impacto del microbioma en los transtornos generalizados del desarrollo y enfermedades de espectro autista (como síndrome de Rett y Autismo). La combinación de estrategias microbiológicas y alimentarias podría abrir alternativas en el tratamiento de las mismas.

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