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Los tiempos actuales, vértigo y superficialidad.

Esta nota fue publicada en Latinnewsagency.us.y en mi otro blog.

 

 ¿Nuestra vida puede comenzar sin la pantalla de google invitando a la próxima parada? ¿O puede escindirse de la red social que más visitamos en el día? Alessandro Baricco en su libro Los Bárbaros, utiliza este título como metáfora para resumir a una nueva sociedad, o los componentes de esta sociedad, caracterizada por su medianía y superficialidad. La revolución tecnológica, la cultura imperial derramada a través de los medios e impuesta sin resistencia a una masa sumisa y receptiva, la simplificación, la sobre información, la velocidad. Todo tiene sentido solo en la vertiginosa secuencia, porque es difícil encontrar el valor en sí mismo de cada cosa. Ese es el escenario en el que estamos inmersos. O al menos una buena parte de la sociedad mientras que la otra está metida en problemas más mundanos, como conseguir comida, desde hace miles de años y no tiene tiempo para estas cosas.
  El libro, y las reflexiones, de Baricco encuentran su realidad en cualquier parte del planeta, aunque probablemente la pacífica sumisión a la ideología norteamericana sea más notable en Italia, que es de donde nos escribe este autor. Pero la sociedad descrita por él es común a este mundo globalizado en donde la importancia de la secuencia radica en que nada tiene valor, si no está encadenado (linkeado) a una serie de nodos que lo generan/recomiendan/difunden. Es la secuencia la que tiene valor, perdiéndose el sentido original, el valor en sí, de cada construcción. Esto no es el apocalipsis, pero es un patrón que bien puede describir nuestra vida actual. Un “bárbaro” como los/nos llama Baricco irá con buenas intenciones a un libro, pero no irá a Eliot, Hegel, Goethe o Pizarnik, pero sí irá a Harry Potter, porque está en un comercial en la tele, en un ¨me gusta¨, en una película (y fue generado para eso), en una canción, etc., potenciado por la transversalidad de internet. Puede parecer que esto es tan solo una simple cuestión de gustos, pero el hecho es que la velocidad cobra un rol muy importante. Porque conlleva superficialidad. No hay una intención de detenerse en Harry Potter, su valor no es el libro sino la secuencia que lo concibe. He aquí, simplificación y superficialidad. “Sus trayectorias nacen por azar y se extinguen por cansancio”, ¿y al final, de que ha servido esta vertiginosidad errática?
El mundo de lo efímero
   Y la velocidad, nos lleva a leer superficialmente sin detenernos demasiado. A realizar lecturas erráticas entre publicidades molestas y pareciéndonos insoportable todo aquello que invite a tomar asiento y reflexionar porque necesitamos de ese vértigo, quizá para tener tiempo para seguir naufragando. Cuando hablamos de la velocidad podríamos hablar de twitter, una cascada informativa en la que se hace difícil apartar la basura. La sobreinformación es otra característica bárbara. Porque hay que tomarse el tiempo de comprender, no bastarán 140 caracteres para dar independencia de criterio, se corre el riesgo de caer en frases sentenciosas y confusas que pueden tener la fuerza de la originalidad y la síntesis pero pueden estar vacías de verdad. Ya no escribimos cuentos, escribimos microrrelatos (ni siquiera mini, no no, micro) y si me apuras hacemos certámenes de twits y nada más. La reflexión, la originalidad, el misterio, el encanto, la poesía, la noticia, todo en cómodas píldoras entre muro y muro.
   El multitasking en que nos sumerge la red y la tecnología cotidiana, además de la falta de atención, también conlleva una disminución en la capacidad de comprensión. Muchas notas hay en la red sobre la lectura “al vuelo”, que se hace sin profundizar y que solo hace perder el tiempo y la capacidad de comprensión, pero como estoy apurado, dejare que sobre eso “tengan suerte” en google.
Google
   Es el mayor invento de la humanidad, después de la imprenta. En estas dicotomías: lectura comprensiva/lectura al vuelo y errática; entender/navegar; valor del punto/valor de la trayectoria, etc. resulta curiosa la primera frase de este párrafo. Porque google es un invento revolucionario, gigantesco y tan importante como la imprenta. Y de alguna manera, aunque es parte esencial de la situación de la sociedad (o una parte de ella) descrita en este artículo, google respeta el saber. Google es un motor de búsqueda (si, es mucho más que eso pero para el punto que quiero resaltar esta bien) en el que el resultado encontrado nos muestra el lugar adonde se dirigen mayor cantidad de links, teniendo en cuenta que los links que dirigen a esa página también tengan muchos links que lleven a él. Algo así como el más recomendado por los más recomendados, lo que ordena los resultados en base a cuán fidedigna sea la información brindada. Los caminos de los links son los caminos del saber. Como dice Baricco, “la velocidad es generada por la calidad y no al revés”.
    Este artículo, lejos de ser un libelo antitecnologico, es tan solo una reflexión con el fin usar las tecnologías y no que ellas nos usen a nosotros. Aunque creo que esto es batalla perdida: seguramente esto lo pondré en mi Facebook y en el blog porque a esto, de una u otra manera, lo tendré que ingresar a la secuencia, para que sea un nodo más, porque la realidad es que estamos “entre el muro y la internet”. Ojalá alguien me de un “me gusta”.
                                                                                                   Emiliano Salvucci

PD: El libro que disparó esta reflexión es “Los Bárbaros” de Alessandro Baricco – es una fotografía imperdible de la sociedad de consumo.

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