Leave a comment

El falso debate Naturaleza – Crianza (o Genes- Ambiente) I


El debate Naturaleza – Crianza (Nature-Nurture)

¿De qué se trata el debate naturaleza-crianza? No hay una respuesta única a esta pregunta. Algunas de las preguntas en torno al debate expresan preocupaciones legítimas y significativas que puede de hecho ser abordados científicamente; otras pueden ser legítimas pero quizás no se puedan responder; y hay otras que simplemente no tienen sentido. Asi nos plantea el escenario Evelyn Fox Keller, genetista, escritora, divulgadora, escritora del libro El espejismo de un espacio entre Naturaleza y Ambiente.  Todas estas preguntas diferentes están enredadas en lo que parece un nudo indisoluble, por lo que es casi imposible encontrar un problema único, bien definido. Si somoms el resultado de influencias separadas y discernibles entre el efecto ambiental (crianza) o somos seres programados genéticamente (naturaleza) es una cuestión inicial. Pero existe una ambigüedad crónica, incertidumbre y errores en el mismo lenguaje que usamos para hablar de estos asuntos. Esto proviene del mismo lenguaje de la biología y la genética.

El debate Nature-Nurture es acerca de la clasificación de las contribuciones de la naturaleza y el ambiente y de estimar su importancia relativa. Pero ¿qué se entiende exactamente por naturaleza y ambiente? A veces, la distinción se hace entre lo que es innato y lo adquirido después del nacimiento; más comúnmente, puede presentarse como la dicotomía genes y medio ambiente. Por otra parte, estos términos son en sí mismos ambiguos: ¿qué es exactamente un gen, y qué hace? Aún más problemática, es la ambigüedad del medio plazo. ¿Qué queremos decir para referirnos a todo lo que no sea ADN, ¿al medio en el que el óvulo fecundado desarrolla o a los factores fuera del organismo que afectan su desarrollo?

Por último, también existe la cuestión de qué contribuyen a qué. Sobre esto, casi nunca se pide ninguna explicación, se da por “entendido”. Sin embargo, es aquí donde podemos encontrar el problema central más comúnmente encontrado y recalcitrante en torno al debate naturaleza-crianza, porque aquí el tema-objeto de debate depende fundamentalmente de nuestros supuestos tácitos acerca de cómo esa pregunta debe ser contestada. Vamos  a ver qué preguntas tienen sentido, cuáles no y cuáles se pueden responder.

El contexto

La única teoría de Darwin que tiene cierto valor científico real es la de la pangénesis. En ella, Darwin propone la existencia  de “gémulas” (o caracteres invisibles) que eran trasmitidas de generación en generación. Allí residía un mecanismo de herencia.

La tautología de la selección natural ya había sido propuesta por una decena de naturalistas. Ninguno la relacionó con la evolución, y fue, Edward Blyth, quien mantenía correspondencia con Darwin, quien le sugirió este mecanismo como transformador de las especies. Más allá, de quien es el “inventor”, al que debemos sumar a Wallace (o incluso Saint Hilaire), Darwin fue quien introdujo ese término en un tratado de domesticación de palomas, sumándole polisemia, confusión y poca precisión científica, dando origen al “Origen de la Especies”, una obra rotundamente acientífica.

Lo rescatable, la pangénesis, no fue reivindicada ni estudiada tanto como la teoría de la evolución por selección natural.

A partir de Darwin, se contrapone la existencia de un organismo independientemente del ambiente, como si la naturaleza que lo compone, construye y permitió emerger al organismo de estudio, de pronto, se enfrenta –solo en la mente de quien observa- a la naturaleza inmediata de la que se construye.

Esta idea puede ser disparatada, pero tendemos, a partir de la victoria ideológica del darwinismo sobre toda la biología a crear la intuición para estar de acuero con la idea darwiniana, y por eso vemos unidades, individuos, y nunca el todo en el que está sumergido.

Desde diversas disciplinas científicas, muchos investigadores sostenemos que el ambiente y el organismo son una unidad, porque la vida, autopoiética, autogeneradora de la materia que la construye, lo hace a partir de lo que la rodea, y puede responder “correctamente”, creando vida (viviendo) solo a partir de ese “medio ambiente” inmediato (ver aquí).

Aunque recurro en esta explicación a los términos de la biología ampliamente utilizados, claramente son términos que intentan encasillar una entidad (“Ambiente”) que bajo esta perspectiva –y la realidad misma- no son útiles, o por lo menos, imprecisos.

El debate Nature-Nurture. El espejismo.

Parte del origen de la separación naturaleza (genes) y ambiente nace en la biología darwinista a partir de los mismos actores que plantean la proyección del libre mercado a la ciencia y las políticas eugenésicas. Mejorar la raza. Esto lleva a sentenciar que se puede manejar la raza modificando algo. La pregunta de ellos es entonces ¿Hay que modificar la naturaleza (Nature) o la crianza-Ambiente (Nurture)?

Nature-Nurture es un buen juego de palabras inventado por Galton, el primo de Darwin, para seguir separando el individuo del ambiente. Naturaleza: Aquello que el hombre trae consigo desde el nacimiento y Nurture: toda influencia que lo afecta desde el nacimiento.

El modelo de Darwin y Galton es el modelo de contraposición: genes y ambiente, con diferentes factores causales que pueden actuar y transmitirse independientemente. Si las características mentales son heredadas y, bajo esta perspectiva, se deben a “nature”, entonces hay correspondencia con sus ideas eugenistas de mejoramiento hereditario. En la naturaleza esta la herencia.

Un eugenista continuador de las idas de Galton fue Karl Pearson. Él introduce la estadística matemática junto con Fisher. Para este último, era necesaria una ciencia de la eugenesia. Formó un círculo eugenésico junto a Horace Darwin, Punnett, John Maynard Keynes y otros. Y de toda esta linda gente, salió la genética de poblaciones.

Sin embargo, proponer esta dicotomía organismo-ambiente, separando en causas externas e internas, es tan solo un espejismo para Evelyn Fox Keller. La autora esgrime brillantes argumentos que echan por tierra un falso y perpetuamente instalado debate de naturaleza y ambiente, sobre todo en las neurociencias y psiquiatría.

Fox Keller nos da el ejemplo de la melodía que surge de un instrumento. Escuchamos música y nos preguntamos: ¿Cuánto de esa música corresponde a causa del instrumento y cuanto a causa del músico? La pregunta no tiene sentido. La pregunta entonces de que tiene más efecto sobre un determinado rasgo (y vale decir, la existencia de un organismo en un momento y lugar definidos) no depende ni de su naturaleza ni de su desarrollo (o ambiente), si no que simplemente la pregunta no tienen sentido, no puede responderse.

Si en cambio, escuchamos el sonido de dos instrumentos y comparamos la melodía 1 con la melodía 2, podemos preguntarnos ¿Cuánto de la diferencia en el sonido se debe al instrumentista y cuanto al instrumento?

Heredabilidad

Un término que nunca fue útil fue el de selección natural. Porque es polisémico, porque los investigadores confunden su sentido y aplican un significado según la conveniencia. Lo mismo sucede con otro término “heredado” del darwinismo. Me refiero al  término heredabilidad.

La idea de heredabilidad aparece  en una biología que separa ambiente e individuo. En la que los individuos compiten entre sí, y con el ambiente, en la que existen variedades y sobre esas variedades (diferencias entre individuos) actúa la selección (omnipotente, omnipresente) relegando a los menos aptos, y asegurando que aquellos que puedan reproducirse más (más fitness) continuaran viviendo en este mundo competitivo. Se supone que con mucho tiempo (y fe) la diferencia en el fitness redunda en… aparición de especies!

La realidad nos propone otra cosa: Las células eucariotas surgieron de células preexistentes. Los genomas son mosaicos que demuestran procesos integrativos, los virus se integran y mezclan genes en un sentido, como respuesta precisa a un cambio brusco en el sistema complejo de la vida, no al azar.

Vamos con la heredabilidad. En diccionarios comunes uno puede encontrar estas definiciones:

heritable: pasa a la siguiente generación.

heritability: calidad de ser heredable.

Pero en diccionarios más técnicos, más científicos, la heredabilidad es el porcentaje de variación fenotípica en una población que es atribuible a variación genética entre individuos. Esta definición fue introducida en 1936 por Jay Lush. Podemos clasificarla como:

h: heredabilidad estrecha,  la proporción de la variación fenotípica que es debida a la variación de los genes, cantidad obtenida de la correlación fenotípica entre padres y cría.

H (o H2): heredabilidad amplia. Más usada en genética del comportamiento, se trata de la proporción de la variación fenotípica total debida a la variación genética total.

¿Qué información nos da? El análisis de varianza permite inferir cuánto (how much) una causa contribuye a una diferencia, pero no nos dice nada del cómo (how). Solo sabemos que las diferencias en una población x en un momento de terminado y, es igual a z. Y que este z, este porcentaje de las diferencias entre rasgos, se debe a “lo heredable”. Pero no podemos decir nada de cómo ocurre esa contribución ni sacar conclusiones en relación a un individuo.

Analicemos el caso en que un rasgo tenga una heredabilidad de 40%: Si decimos que el 40% de la diferencia en altura entre Juan y Ana es debido a diferencias en el genotipo, no podemos saber nada en cuanto a nivel de individuo. No podemos decir nada de la influencia del genotipo sobre la altura y tampoco cuanto del genotipo influye en la altura de Juan. 

Además, la heredabilidad tiene múltiples mecanismos (genético, epigenéticos, ambiental) que resultan en un  determinado rasgo heredable, pero no se puede saber nada del mecanismo o proceso con el dato de la heredabilidad de un rasgo. No podemos saber qué factores interactúan resultado en un fenotipo dado.

Como si esto fuera poco, en los casos donde esta heredabilidad se confunde, pongamos por caso en el ámbito de la psiquiatría, la demarcación del fenotipo es bastante arbitrario, dependiendo de criterios subjetivos bajo diagnósticos que pueden solaparse.

Por todo esto, EL ESTUDIO DE DIFERENCIAS FENOTIPICAS FUE DE USO LIMITADO EN EL INTENTO DE SABER LA INFLUENCIA DEL GENOTIPO EN EL FENOTIPO.

En Resúmen, la heredabilidad de un rasgo o “enfermedad”, muy utilizada en psiquiatría o genética médica, no nos dice nada si el carácter es heredable o no, ni mediante qué mecanismo se hereda en caso de serlo.

Genes y mutaciones

En los tiempos de Morgan, no se sabía qué era un gen. Se asumía como una unidad que podía ser identificable con la aparición de mutaciones en poblaciones salvajes (“normales”). Es decir, la diferencia en un rasgo se tomaba como una diferencia en algún gen asociado a ese rasgo. Esto requiere dos pasos: El cambio fenotipo permite inferir la existencia de un gen asociado. Y la existencia y la identificación del gen son inferidas por la mutación.

Aquí ocurre una confusión inicial: El gen como responsable de la diferencia es también responsable del rasgo.

El problema de que la genética se haya basado desde sus inicios en las mutaciones, el establecimiento de irregularidades excepcionales en la secuencia de DNA, es que con este procedimiento no establece una relación causal con el rasgo. Para comprender el fenómeno del desarrollo el uso de mutaciones no es suficiente. Muchas veces cambios específicos resultan en un no cambio. Esto sucede como resultado de una amortiguación o borrado del efecto esperado mediante redes dinámicas entre genotipo y fenotipo.

Ni el estudio del mapeo de locus de factores (responsables de las diferencias) asumidos como responsables de tales diferencias, ni el análisis de la emergencia y patrones intergeneracionales de transmisión nos enseñó nada acerca de la dinámica del proceso de desarrollo por el cual los caracteres aparecen. La genética ha creado (y creído) la ilusión de que conocer más sobre los efectos de las diferencias génicas incrementaría nuestro entendimiento sobre qué es lo que los genes hacen.

El problema de las enfermedades psiquiátricas y la genética

Un carácter es normal en relación a un estándar de normalidad. Un estado de salud estándar (el que queremos nosotros, que nos hace estar bien y que no necesariamente es lo que el sistema vida tiene que hacer en esa situación) que es confundido con lo “normal” como especie.

El estado de enfermedad, a diferencia de un carácter –ojos azules, por ejemplo- siempre se define en comparación. Ni que hablar si confundimos, o intentamos colocar a nivel de rasgo o carácter, la tendencia a comprar chocolates, la capacidad de ahorro o el racismo.

La medicina se iguala a la genética en que las diferencias en fenotipo son correlacionadas con diferencias genéticas que, a su vez, son relacionadas a una mutación.

De esta manera, este enfoque, en la búsqueda e entender la dinámica del desarrollo, pierde de vista los movimientos o razonamientos que van de lo comparativo a lo individual.

Se toma a la enfermedad como un atributo individual de la genética. Errores innatos en el metabolismo, son representados en la genética en el esfuerzo de asociar mutaciones con diferencias fenotípicas particulares. Pero una enfermedad no es un rasgo sino una diferencia en un rasgo. Los factores causales son diferentes. Los genetistas médicos confunden una diferencia genética (mutación) asociada con un estado de enfermedad con la identificación de un gen relacionado a esa enfermedad.

Por otra parte, si se secuencia el DNA se establece una relación entre la secuencia y la enfermedad. Pero el dato de conocer el defecto genético no ha sumado en nada para el diagnóstico o tratamiento. Por ejemplo en la fenilcetonuria (PKU): Los datos genéticos nos dicen los mismo que podemos saber por pruebas bioquímicas y la identificación de 400 mutaciones no aportaron nada en cuanto al tratamiento.

Así, la pregunta ” ¿qué hacen los genes? “, basándonos en los genes como secuencias de DNA, no tiene sentido. El DNA no hace nada, no forma un carácter, no codifica un programa de desarrollo. Más bien es una molécula que es utilizada para la reproducción y la supervivencia, de diferentes maneras,  para responder a las necesidades particulares.

(Continuará)

Basado en el libro de Evely Fox Keller, El espejismo de un espacio entre Crianza y Naturaleza.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: